Juventud Obrera Cristiana - Nº 26. Abril 2015

Juventud Obrera

Nº 26. Abril 2015

En los próximos meses vamos a vivir un gran número de convocatorias electorales en un corto periodo de tiempo. Y se producen en un momento inquietante en el que se entremezclan la crisis económica, el descrédito hacia las instituciones, personas que se sienten engañadas o defraudadas...
con la constante respuesta de la ciudadanía en las calles ante los
recortes en derechos sociales, los frutos del 15-M en forma de nuevos movimientos sociales, partidos políticos y candidaturas que hablan de recuperar la política para la ciudadanía, y en general, con la idea de que ha de producirse un cambio de rumbo donde en el centro de la vida estén de verdad las personas, y especialmente quienes peor lo están pasando. “Qué lindo es cuando vemos en movimiento a pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor.” (Papa Francisco, encuentro Mundial de Movimientos populares, octubre 2015).


Votar es un derecho que debemos ejercer con responsabilidad, valorando con sentido crítico las propuestas. Igualmente si se elige la abstención, ha de ser fruto de un discernimiento y no de la pereza o el mero descontento. Como cristianos/as, debemos prestar atención a cuáles son los gritos profundos de la sociedad, cuáles son esas situaciones contrarias al Proyecto de Dios que se alejan del evangelio y de los principios éticos derivados de la dignidad de la persona: como el paro y la precariedad laboral, la desigualdad y la discriminación hacia las mujeres, la situación de precarización y privatización de la educación, los recortes en sanidad que están costando vidas, el sinsentido de que haya familias a las que se echa de sus casas sin asegurar su realojo y con una deuda para toda la vida, la crisis ecológica, la muerte de nuestros hermanos inmigrantes en las fronteras... y también los escandalosos casos de corrupción junto con las demandas de mayor democracia y participación desde la ciudadanía que es respondida con leyes represoras.


Y es importante cuidar algunas actitudes: como no seguir el juego a campañas basadas en agitar miedo para que no haya un cambio, los insultos y la descalificación, o sospechar de los medios de comunicación que favorecen un ambiente de crispación contrastando las noticias.


Ya desde antes, pero sobre todo a partir de Concilio Vaticano II, la Iglesia en su conjunto empezó a reflexionar sobre el papel de los cristianos en la vida pública, y particularmente en la política. La “Gaudium et Spes” califica a la política como "ese arte tan difícil y tan noble", e invita a sus protagonistas a prepararse para ella y a que "procuren ejercitarla con olvidó del propio interés y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo (...)". Y habla de cómo la implicación política no es una opción más sino un deber de los cristianos. “Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común.”

 

En este número:

    • Editorial
    • #EducacionParaTodos. Daniel Anton (JOC Zaragoza)
    • #DerechoaTecho. Tomás Alonso. Burgos
    • #TrabajoDigno, #SanidadParaTodos, #Medioambiente
    • El Rinconcito de Luis
    • Extra! extra!
    • La Juventud habla. Paula Magalhâes (Oporto). "La JOC es una escuela de vida".

 

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