Juventud Obrera Cristiana - Nº 32. Abril 2016

Juventud Obrera

Nº 32. Abril 2016

Ya no es una especulación, ni un secreto, ni una exageración de los
más ecologistas, sino que poco a poco nos vamos haciendo conscientes
de que estamos inmersos en una auténtica crisis ecológica. El
cambio climático que percibimos, anunciado hace años por los grupos
científicos y ecologistas, nos recuerda que la situación del planeta cada
vez es más alarmante, y que requiere una acción por nuestra parte.

Esta crisis ecológica, sin embargo, no es un accidente, o algo que
ocurre al azar, sino que ha sido creada por nuestro estilo de vida. El deterioro
del planeta tiene sus causas en el sistema productivo y económico
que estamos viviendo, en el cual el dinero está por encima de
la dignidad de la persona, y del respeto al medio ambiente.

Durante años, la sociedad occidental ha interpretado de una manera
demasiado literal el versículo de la Biblia “Sed fecundos y multiplicaos.
Llenad la tierra y sometedla”. (Génesis 1, 28). Esas palabras no se refieren
a que dominemos y oprimamos la madre tierra como estamos haciendo,
sino a que contribuyamos a la creación que Dios comenzó.

Muchos ya veníamos reflexionando sobre cómo el respeto a la naturaleza
debe formar parte de nuestro compromiso con el ser humano y
con la creación, y así lo explicita también en la Carta Encíclica Laudato
Si’ escrita por el Papa Francisco en 2015, que nos invita a releer cuál
debe ser nuestra relación con la naturaleza. Por una parte, debemos
cuidarla porque es un don de Dios, que nos da con gratuidad para que
podamos vivir. Por otra parte, debemos cuidarlo con urgencia, ya que
de no hacerlo, la vida tal y como la conocemos no será posible para las
próximas generaciones. Por último, tenemos que cuidar de la naturaleza
porque somos parte de la misma esencia. Dios creó el planeta
Tierra en su conjunto, como un todo del que las personas formamos
parte.

El cuidado de la naturaleza nos invita a modificar nuestros hábitos: algunos
que claramente identificamos de “ecológicos” como separar la basura
para posibilitar su reciclaje, otros que intentan un cambio del sistema,
como comprar productos de proximidad. Desde la esperanza de que
un mundo mejor es posible, creemos que la reducción de la destrucción
del planeta no solo es posible sino que está en nuestras
manos y es nuestra responsabilidad.

 

En este número:

    • Las raíces humanas de la crisis ecológica. Somos responsables de lo que está pasando.
    • Una invitación a cuidar de la creación. Algunas afirmaciones
    • El cambio está en tus manos. Hay alternativa
    • La encíclica Laudato Si' en 7 frases
    • El Rincón de Rosita
    • Extra! extra!
    • La Juventud habla. Felix Manuel Bernet (Córdoba). "Empezando por ser responsables en consumo propio, hacemos mucho por la naturaleza"
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