Juventud Obrera Cristiana - Nº 14. Abril 2013

Juventud Obrera

Nº 14. Abril 2013

Casi sin darnos cuenta, los medios de comunicación se han convertido en un integrante más de nuestra vida, en especial, en lo que se refiere a los medios audiovisuales. En la actualidad, o algo pasa por televisión o por internet, o "si no se publica, no existe". Esta es la percepción que, irremediablemente, condiciona también nuestra forma de interpretar la realidad y de relacionarnos con nuestro entorno. Y es que los medios muchas veces elaboran la agenda de aquello que será el tema de conversación: hablamos de lo que nos cuentan, y por lo general, tomamos en serio la selección de hechos que presentan.

Hoy, la pequeña pantalla, se configura como "la fuente de la historia", y algo que puede ser muy útil y "dar voz a los sin voz", denunciar causas injustas (lo que se llama el cuarto poder -contrapoder frente al abuso de las élites políticas y económicas-), a la par es peligroso si no sabemos estar frente a la información que nos llega, elegir, contrastar, y verificar. Porque la información también hoy es convertida en mercancía para competir, por ejemplo, por niveles de audiencia, por lo que habitualmente deja de verse sometida a criterios de autenticidad. Además, las empresas y grupos económicos han reunido en su seno a todos los medios de comunicación tradicionales y otros sectores de la cultura de masas, trasladando a menudo una visión sesgada de los hechos con el propósito, en innumerables ocasiones, de que nos identifiquemos con los intereses de las clases altas y no con los de la clase trabajadora y la ciudadanía que peor lo está pasando. Por ello es importante educar una mirada crítica en todo este escenario, porque si no son versiones que, competentes o ignorantes, terminan por imponerse.

Además, otro fenómeno al que asistimos en nuestro tiempo, y especialmente para los/las más jóvenes, es "la revolución tecnológica": Internet, redes sociales, smartphones, Twitter, Facebook, SMS, WhatsApp,... nuevos soportes, formatos y lenguajes que abren todo un frente de posibilidades, donde hay un mayor acceso a diferentes informaciones, podemos opinar, llegar a otras personas, y denunciar situaciones injustas que de otra manera, no tendrían apenas visibilidad. Pero por otro lado, tienen sus peligros y hemos de educar(nos) también frente a ellos para no permanecer sumisos/as: forman parte ya de la cultura de la inmediatez, la velocidad de la tecnología, el exceso de mensajes, la reducción de contenidos... muchos instantáneos, sensacionalistas, enraizados en lo emotivo... lo que empieza a traducirse en una saturación informativa por la que terminamos pasando de forma superficial.

Y cada vez es más común sentir y escuchar "no tengo tiempo", no sólo para leer y escribir más de 120 caracteres, sino que la inmediatez dificulta también la profundización, reflexión y mirada crítica de los acontecimientos. Y en los/las jóvenes, que estamos en proceso de formar nuestra propia identidad y visión de la vida, es importante cuidar estos aspectos frente a lo que nos ofrecen los medios, pues mientras nos vienen envueltos como entretenimiento (realitys, series, programas, noticias,...), también están transmitiendo valores, ideologías, actitudes...

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